domingo, 25 de enero de 2015

TRES COSAS QUE DEBE EVITAR CUANDO  HAGA UNA PRESENTACIÓN O UNA EXPOSICIÓN SOBRE UN TEMA.

1 Hable más del tema que de usted mismo.
Los participantes han sido convocados o asisten porque les interesa el tema que se impartirá, escuchar información personal del orador más allá de la básica necesaria se puede considerar como arrogancia o egocentrismo, situación que estorbará a la audiencia para absorber la información impartida. Un proverbio  oriental dice: “alábate un extraño y no tu propia boca”,  fácilmente se aprecia la diferencia entre una presentación personal inicial y un intento de impresionar a los oyentes contando sus viajes, posesiones y puestos organizacionales, por lo general esta práctica antes de motivar, crea una actitud de empatía entre  la audiencia y el orador, actitud  que cerrará en gran medida la capacidad de escucha y atención del asistente. No pierda de vista la razón por la que el oyente asiste, ellos tienen una inquietud, una necesidad, anhelan algo que usted ofreció exponer, ese tema o información es el invitado de honor, no usted.
2 Enfóquese en un tema, al final la gente solo se llevará una o dos frases.
Haga una cosa a la vez, enfóquese en el tema que ha prometido exponer, no trate de abarcar más temas cercanos, ni se deje influenciar por preguntas o intereses de la audiencia, manténgase sobre la línea de su tren, no cambie de tema.  Se dice que una persona que escucha una exposición de una hora, en promedio va a retener solo una o dos frases en su mente de todo lo expuesto, de ahí la importancia de aprovechar bien el tiempo y dedicarnos a  desarrollar eficientemente nuestro mensaje propuesto.
3 Dure el tiempo preciso.

A los oradores nos encanta hablar, es uno de nuestros dones, pero hablar mucho no es sinónimo de eficiencia en nuestra presentación.  Una audiencia pierde su nivel óptimo de atención cada 15 minutos, por eso el presentador debe ingeniárselas para levantar ese nivel atencional. Un chiste o un aumento repentino en el volumen de la voz son prácticas usadas con tal propósito. Ciertamente es difícil determinar cuánto debe durar una exposición, pues variables como el tema y puntos a cubrir pueden requerir más o menos tiempo, sin embargo debemos ser sabios en el manejo del tiempo y diseñar nuestra presentación de modo que dure el tiempo preciso, cuarenta y cinco minutos sería el número ideal. Un oyente cansado y soñoliento no va a recibir el mensaje tan claramente como uno bien atento, por eso recordemos que la efectividad del mensaje no radica en lo largo del discurso sino en lo claro y específico de la exposición. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario