miércoles, 5 de noviembre de 2014

MANDÁNDOSE DEL NIDO

Hace unos días vi un vídeo que mostraba  un polluelo saltando al vacío desde su nido, esta pequeña ave ni siquiera había desarrollado completamente su plumaje, razón por la cual, estábamos prácticamente ante un suicidio. Sin embargo, de forma casi increíble, el pollito a punta de golpes y estrellonazos contra la pared del risco logra llegar al suelo, se sacude y se encuentra con sus padres quienes estaban abajo observando el terrible primer vuelo de su hijo.
 Vino a mi mente lo necesario que es para nuestros hijos que en cierto momento de la vida los dejemos solos para que realicen sus primeros vuelos, ciertamente es doloroso para nosotros ver a un hijo en carencia o en desesperación, pero nos es acaso ahí donde las mejores cosas ocurren, no es la necesidad la madre de las invenciones, no es en medio de la crisis que se crean las mejores oportunidades.  Uno como padre se duele de ver a su hijo en medio de ese proceso, pero debemos confiar que ellos ahí desarrollarán muchas de sus mejores habilidades, descubrirán sus dones y trazarán su propio surco en la siembra de la vida.
Será que muchas veces nuestro Padre celestial nos deja en situaciones donde nos sentimos desesperados, abatidos y abandonados, será que son estos momento los que Dios usa para que desarrollemos y descubramos de los que somos capaces.
Lancémonos del nido, volemos, este es el momento.

Lic. Mauricio Gómez Carmona

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